Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Los traductores somos necesarios, parece que no, pero sí. Quizás puede parecer que cualquiera podría hacer este trabajo, pero bajo mi punto de vista de novata, ser traductor/a requiere más skills que dominar un idioma y ya está (aunque este sea el factor más importante): es importante saber expresarse, saber interpretar y por supuesto, estar dispuest@ a pasarte horas y horas pegado a la pantalla del ordenador con el fin de entregar el mejor trabajo posible. Por que señoras y señores, traducir no es solo pasar un texto de un idioma al otro. Para llegar a eso, tendremos que hacer (o no) “investigación”, es decir, tendremos que documentarnos si así lo requiere el texto a traducir en el que estemos trabajando.

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– “Los traductores no salvan vidas”

Por otro lado, creo que tenemos que saber cómo expresarnos, ya que las palabras que plasmemos en nuestros trabajos de traducción, podrían llegar a tener una cierta repercusión (todo esto repito, dependiendo de la temática o el tipo de traducción que nos toque). Tenemos que responsabilizarnos de alguna manera de ellas. Quizás pensaréis: “pero vamos a ver, ¡si los traductores no salvan vidas!“, pues no, pero… ¿y si sí?.

Los malentendidos a la hora de traducir pueden llegar a provocarnos una simple carcajada que no pase más allá de ser una anécdota divertida, hasta originar una negligencia médica e incluso hacer estallar una bomba atómica. Todo esto poniéndonos tremendistas, claro.

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-“Pero… ¿de verdad te pagan por traducir?”

¿Qué quiero decir con todo este discurso que os he dado? Pues que a veces parece que el trabajo de un traductor se menosprecia, los hay que ni siquiera saben en qué consiste este oficio. Como ya sabréis mi experiencia no es demasiado extensa, pero sí que he visto casos de algun@s amig@s y compañer@s traductores (a quiénes les estoy muuuuy agradecida porque me están dando muchísimos consejos) dónde han visto de todo e incluso se les ha llegado a preguntar si de verdad les pagan por traducir.

Sí, una herramienta de traducción puede hacerte este trabajo y encima gratis, pero yo creo que en este caso, no podemos decir que la máquina gana al hombre; una máquina no hará una traducción tan buena como la que puede hacer una persona. Al menos de momento. Así que desde aquí os digo… Keep calm translators ‘cause… We got the power!

Todos los caminos llevan a Roma

Seguramente el tema del que trato en la entrada de hoy ya ha sido tratado infinidad de veces por infinidad de gente, pero he pensado que no estaría del todo mal compartir también mi historia, mi experiencia. En la entrada anterior mencioné que estudié Filología inglesa debido a que me llaman mucho las letras y las lenguas, sobretodo esta: el inglés. Pues bien, resulta que mi amor por el inglés me viene de lejos. Podría decirse que todo empezó de forma autodidacta: nunca fui a ninguna academia de pequeña, ni a la extra escolar de inglés en el colegio, ni nada de nada. De hecho, no fue hasta tercero de primaria cuando empecé a dar clases de inglés en el colegio, y me di cuenta de que ya me interesaba este idioma por aquel entonces: sí, fui muy precoz en eso. Seguramente era debido a que desde siempre me ha apasionado la música, me encantaba, y toda la que oía o veía por la MTV era en inglés y aunque por aquel entonces mi inglés se limitaba a cantar canciones en wachinai awachinei, quería saber de qué hablaban.

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Claro que también veía dibujos. Veía canales solo de dibujos tipo Cartoon Network, que también eran en inglés. Os estoy hablando de los años 90 nada menos, aunque no lo parezca ya han pasado dos décadas de aquello y entonces no había versión española ni opción de subtítulos en esos canales. Supongo que de la “necesidad”, o curiosidad, de entender lo que esas canciones, esos dibujos y esos programas decían, nacieron tanto las ganas de aprender el idioma como de comprenderlo, seguramente de ahí venga la idea de dedicarme a la traducción.

Al principio me conformaba con saber qué estaban diciendo, con enterarme qué estaba pasando…, pero más tarde, veía que se me iba dando medio bien en el colegio, así que quería ir más allá, con el tiempo empecé a leer también en este idioma. Con los años, “volví a los inicios”, gracias a Internet que todo lo puede y al auge de las series americanas e inglesas. Supongo que ver las series en versión original (sí, ¡esta vez con subtítulos!) me dieron el empujón que me faltaba con este idioma; me ayudaron a “soltarme” con el inglés y a ampliar mi vocabulario.

Echando la vista atrás, ahora veo que quizás de niña pasaba demasiadas horas pegada a la tele viendo dibujos, videoclips y escuchando música pero oye, mirando el lado positivo, ha servido de alguna manera para encaminarme.

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Finalmente, al estudiar Filología, decidí que la docencia no era lo mío, con esto no quiero desmerecer esta profesión, al contrario: encuentro que es todo un mérito ser profesor y sobretodo hoy en día, pero vi en la traducción algo que me interesaba y me llamaba, y pensé: ¿por qué no podría yo también traducir esas series? ¿y por qué no podría yo también traducir libros? ¿…y por qué no?

 

Yo, traductora

    He creado este espacio o rincón para poder plasmar mis reflexiones, experiencias y divagaciones varias en cuanto al mundo de la traducción, el cual ya forma parte importante de mi propio mundo, ya que es el camino profesional que decidí tomar después de la carrera. Estudié Grado de Inglés (o Filología inglesa) ya que me gusta el mundo de las letras y porque siempre sentí afinidad por este idioma y su(s) cultura(s). Entiendo la traducción como el sector en el que puedo combinar todo eso.

     En la actualidad, mi experiencia como traductora es más bien corta, ya que llevo en ello muy poco tiempo. Mi currículum hasta la fecha se resume en alguna traducción puntual para un par de páginas web y en colaborar en un fansub traduciendo series de animación. En la actualidad, también estoy cursando un master de traducción con el cuál espero sumar más a mi práctica y experiencia en este campo; esa también fue una de las razones por las que decidí hacer traducciones voluntarias: sumar, sumar y sumar. Todo lo que sume en cuanto a experiencia es bueno y nunca está de más y gracias a estas incursiones he podido confirmar en que este mundo realmente me gusta.

     De ahí viene la idea de crear Traductoria. ¿Y por qué elegí ese nombre? Traductoria viene de la combinación traducción + trayectoria, que precisamente será una de las cosas que intentaré plasmar aquí, mi visión personal sobre el mundo de la traducción y mi trayectoria profesional en él. Dicho esto, empiezo este espacio con ilusión y con la esperanza de que mis andaduras por aquí puedan resultar interesantes y sirvan para aportar algo, ¡por poco que sea! Y así, sin más… ¡traduzca… quiero decir: ¡arrancamos!

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